Floración de peras y manzanas: el Alto Valle arranca la campaña 2026-27 con las chacras llenas de flores

Productores y funcionarios coinciden en que la floración viene muy bien tras un año de merma y un invierno húmedo. Pero quedan heladas hasta noviembre, granizo y una lluvia que complica el cuaje.

Compartí esta nota
Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

Desde la segunda mitad de septiembre, las chacras del Alto Valle cambiaron de color. Las filas de perales y manzanos se tiñeron de blanco y rosa, y el aroma ya se siente desde la ruta. Pero la postal tiene además un correlato productivo. La floración de peras y manzanas arrancó muy bien, en muchos casos excelente, y le da a la campaña 2026-27 su primera señal positiva. Este jueves 1 de octubre, con las peras ya perdiendo pétalos y la manzana en plena flor, productores y funcionarios coinciden en el diagnóstico.

Ferracioli 📷 Seguinos en Instagram

Chacras llenas de flores: qué dicen los productores

Facundo Fernández, secretario de Fruticultura de Río Negro, lo resumió sin vueltas: “Hoy se puede decir que la floración viene muy bien en peras y manzanas”. Los empresarios del sector describen lo mismo desde sus cuadros. Raquel Brevi, de Frutas Brevi, habló de árboles “bellamente llenos de flores” y recordó que esas flores “son los futuros frutos”. Cristina Cervi, responsable de producción primaria de Mario Cervi e Hijos, fue más gráfica: “está todo explotado de flores”. Gabriel Grisanti, presidente de Tres Ases, puso el acento en el ciclo: “la floración es el origen que luego da el fruto”.

Manzanos cargados de flores rosadas y blancas en una chacra del Alto Valle durante la primavera
Manzanos en plena flor en el Alto Valle. Los productores vigilan las lluvias de estos días, que caen justo durante el cuaje.

La coincidencia importa porque las flores son el punto de partida de la fruta. Una floración abundante ofrece, en principio, un mayor potencial de producción. Pero ese potencial solo se concreta si la polinización, el cuaje y el crecimiento de los frutos se dan sin inconvenientes. Por eso, en las chacras nadie habla todavía de cosecha. Hablan de expectativa.

Plantas “descansadas” y un invierno húmedo

¿Por qué florecieron tanto los montes este año? La explicación arranca en la temporada anterior. La campaña 2025-26 estuvo golpeada por granizo, heladas y problemas de polinización, y dejó menos fruta en las plantas. Ese escenario, paradójicamente, preparó mejor a los árboles. “Después de un año en el cual hubo una merma importante, la planta tiene potencial productivo pleno”, explicó Fernández. Según el funcionario del gobierno rionegrino, las plantas quedaron “más descansadas” para esta campaña. Además, el clima ayudó: “tuvimos un invierno húmedo”, señaló.

Tanta flor, sin embargo, también trae un problema de manejo. Daniel Arno, de Frutas Cachorrita, advirtió que la carga hay que regularla ahora para no comprometer la temporada siguiente. “Para que no haya añerismo el año que viene hay que tratar de poner el raleador químico la semana que viene, que es la fecha clave”, explicó. El añerismo es la alternancia entre un año de mucha carga y otro de muy poca. Si se ralea bastante, dijo Arno, “quedan dardos libres para que pueda florecer el año que viene”. Los dardos son las ramitas cortas donde la planta forma sus flores. Es decir, una buena floración de peras y manzanas también exige decisiones rápidas en la chacra.

Heladas, granizo y una lluvia que llegó en mal momento

Entre la flor y la fruta quedan semanas de riesgo. El primero es climático: según Fernández, el peligro de heladas se extiende hasta la primera semana de noviembre, y el granizo amenaza prácticamente hasta la cosecha. Ahora, además, apareció un factor inmediato. Las lluvias de estos días caen justo durante el cuaje, la etapa en la que la flor fecundada se convierte en fruto. Un ingeniero agrónomo que maneja varios establecimientos del Alto Valle lo dijo con cautela: “veremos cómo termina con la lluvia ahora, por el tema del cuaje”. El antecedente pesa: “el año pasado la lluvia complicó en la manzana”.

Otros productores coinciden en la prudencia. Oscar Celestino, de Celestino Hermanos, fue directo: “en este estado fenológico, esta lluvia no es buena”. José Luis Patalano, de Juan Patalano e Hijos, pidió esperar: “con estas lluvias y con este clima, debemos esperar al cuaje”. La floración, entonces, es condición necesaria pero no suficiente. Lo que viene ahora es un mes decisivo, con el clima como variable que nadie controla.

Para la economía regional, el dato llega en un momento sensible. La fruticultura es la actividad que históricamente define al Alto Valle y viene de una temporada corta. Una floración de peras y manzanas como la de este año abre la chance de recuperar volumen en 2027, siempre que el clima acompañe. Los próximos pasos son concretos: el raleo químico de la semana próxima, el cierre del cuaje con las lluvias de fondo y el fin de la ventana de heladas a principios de noviembre. Recién después se sabrá cuánto de este blanco y rosa termina en los galpones de empaque.

Mirá también...

Para seguir leyendo...

Más leídas...