Después de más de un siglo en una de las esquinas más conocidas del centro neuquino, Farmacia Del Pueblo cambió de manos a medias. Esta semana se confirmó el desembarco de Farmacity en Neuquén. La cadena nacional compró el 50% de la firma local. La operación se estima en unos US$15 millones, según trascendió en el mercado. Las partes, sin embargo, no confirmaron oficialmente esa cifra.
El movimiento llega en un momento particular. La región crece al calor de Vaca Muerta y, con ella, la demanda de servicios. Por eso una marca centenaria y un operador de escala nacional decidieron asociarse. Para Farmacity, además, es la puerta de entrada a un mercado en plena expansión.
La empresa habla de «alianza»; el mercado, de compra
El comunicado de la firma elige las palabras con cuidado. Allí se habla de una «alianza estratégica» y se evita mencionar números. «La esencia de Farmacia Del Pueblo seguirá siendo exactamente la misma», señalaron desde la empresa. También aclararon que la marca, el nombre y el modelo de atención permanecen sin cambios.
La familia, por su parte, seguirá al frente de la gestión cotidiana. Las mismas personas atenderán en cada sucursal, prometieron. La lectura del mercado, en cambio, es más directa: la llegada de Farmacity en Neuquén implica la venta de la mitad del paquete accionario. El CEO de la cadena, Sebastián Miranda, conduce el grupo que ahora ingresa a la región.
Un siglo de historia ligado a la ciudad
La historia de la firma se entrelaza con la de Neuquén. Todo arrancó cuando Javier Salvadó, joven químico farmacéutico, llegó en tren en 1922. Traía sus frascos, drogas y elementos de laboratorio. Se instaló en la calle San Martín al 45, en un pueblo todavía desértico. Allí no solo vendía remedios: también hacía preparaciones magistrales y daba servicios de óptica y enfermería.
La segunda generación llegó en 1952, con Mario Oscar Salvadó. Bajo su conducción, el negocio se mudó a la esquina que ocupa hoy. Además, impulsó la creación del Colegio de Farmacéuticos de la provincia. Más tarde, ya en los noventa, Gerardo Salvadó encaró una fuerte transformación tecnológica. De hecho, desarrolló software propio para administrar las sucursales.
Hoy conduce la cuarta generación, encabezada por Nicolás Salvadó junto a sus hermanas Martina, Sofía y Josefina. La red llegó a 21 sucursales. Están en Neuquén Capital, Plottier y Zapala, además de Cipolletti y Allen, ya en Río Negro. En conjunto, la empresa emplea a más de 360 personas.
Qué cambia con el desembarco
Para el cliente, según la firma, la rutina diaria no se modifica. Lo que cambia es la capacidad de crecimiento. La compañía considera que el escenario exige organizaciones más preparadas. La demanda en salud y bienestar, sostienen, es cada vez más compleja. Por lo tanto, sumar un socio de escala les permite responder más rápido.
El caso también marca un patrón. Farmacity ya había usado esta estrategia para entrar en Mendoza, en 2009, comprando cadenas locales. La novedad de Farmacity en Neuquén repite ese libreto. La diferencia es el contexto: una cuenca energética que sigue atrayendo inversión y consumo. Es, además, una señal más del peso que la economía regional tiene en los planes de las grandes cadenas. Los próximos meses dirán si la firma abre nuevos locales o se concentra en la red ya existente.
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