Vaca Muerta recibió esta semana una visita poco frecuente. Diez senadores de La Libertad Avanza recorrieron este lunes 28 de septiembre Loma Campana, el bloque más productivo del país, en pleno corazón de la cuenca neuquina. No fue una recorrida de cortesía. El oficialismo llevó al Senado hasta el pozo en un año en el que la producción de la cuenca sostiene buena parte de la agenda económica nacional.
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La delegación también pasó por el Instituto Vaca Muerta, el centro de formación técnica que la industria sostiene para preparar a los trabajadores que el sector necesita. Los dos puntos del recorrido no son casuales. Uno muestra dónde se produce el petróleo; el otro, quién va a producirlo en los próximos años. Ese doble mensaje —capital y mano de obra— resume las dos preocupaciones que hoy cruzan el desarrollo de Vaca Muerta.
Qué es Loma Campana y por qué lo eligieron
Loma Campana no es un bloque cualquiera. Lo opera YPF y produce hasta 110.000 barriles diarios, un volumen que ningún otro yacimiento del país alcanza. Fue, además, el primer desarrollo masivo de petróleo no convencional en la Argentina. Ahí se demostró hace más de una década que la fractura hidráulica podía funcionar a escala industrial en la roca de Vaca Muerta. Por eso funciona como vitrina: quien quiere entender la cuenca, empieza por Loma Campana.
El no convencional tiene una lógica distinta a la del petróleo tradicional. El crudo no está acumulado en una bolsa subterránea, sino atrapado en una roca de baja permeabilidad. Para extraerlo hay que perforar en horizontal y fracturar la roca con agua y arena a presión. Es una operación cara y muy intensiva en tecnología. También explica por qué la cuenca depende tanto de las decisiones que se toman en Buenos Aires: impuestos, reglas de inversión y acceso a divisas definen si perforar conviene o no.
El Instituto Vaca Muerta, la otra pata del recorrido
La segunda parada apuntó al capital humano. El Instituto Vaca Muerta forma técnicos para la industria hidrocarburífera con el respaldo de las propias empresas del sector. Es una respuesta a un problema que la cuenca arrastra desde que empezó a crecer: faltan perfiles calificados, sobre todo en tareas de campo. Cuando la actividad se acelera, los operadores compiten por la misma gente. Entonces la formación deja de ser un tema educativo y pasa a ser un tema productivo. La visita de los senadores a ese espacio sugiere que el oficialismo lo lee de la misma manera. El impacto de ese cuello de botella sobre el empleo energético en Neuquén se siente en cada ciclo de expansión.
Qué buscan los senadores en la cuenca
Una recorrida de diez legisladores nacionales por un yacimiento tiene, además del valor técnico, una lectura política evidente. El oficialismo muestra a Vaca Muerta como el activo económico central de su gestión. Y lo hace en territorio neuquino, donde la relación entre Nación y Provincia por regalías, obras e infraestructura energética es un tema permanente. La política provincial mira estas visitas con atención, porque las decisiones del Senado de la Nación llegan hasta el pozo. Un cambio en el régimen de inversiones o en la carga impositiva se traduce, tarde o temprano, en más o menos equipos perforando en Añelo.
Lo que viene ahora es ver si la recorrida tiene continuidad legislativa. Un bloque que visita el yacimiento más productivo de YPF y un centro de formación suele volver con una agenda. Para la industria, la pregunta es concreta: qué reglas van a regir los próximos años de inversión. Para Neuquén, la pregunta es otra. Cuánto de lo que se produce en Loma Campana se queda en la provincia en forma de empleo, obras y desarrollo local. La respuesta a las dos preguntas no se define en el pozo, sino en el Congreso.

