¿Cómo abaratar el lanzamiento de nanosatélites CubeSat? Un estudiante de la UNCo lo diseñó con una impresora 3D

Lucas Mitidieri, de 28 años, desarrolla ADDIPOD, un dispensador fabricado con fibra de carbono e impresión 3D. En octubre de 2026 lo presenta en Turquía ante 250 jóvenes profesionales del sector espacial.

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Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

Un dispensador de nanosatélites CubeSat hecho con una impresora 3D y fibra de carbono. Esa es la apuesta de Lucas Mitidieri, un estudiante de 28 años de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional del Comahue. Su proyecto se llama ADDIPOD y busca resolver un cuello de botella concreto. Según explica, fabricar un satélite pequeño ya no es el problema: lo difícil es ponerlo en órbita. Por eso diseñó un sistema más barato que los que usa la industria. Durante octubre de 2026 lo va a presentar ante 250 jóvenes profesionales del sector espacial en Turquía.

Qué es ADDIPOD y cómo funciona

Los CubeSat son satélites pequeños y estandarizados, muy usados por universidades y empresas nuevas. Para llegar al espacio viajan dentro de un dispensador que los expulsa cuando el cohete alcanza la órbita. Los sistemas tradicionales se fabrican con aluminio 6061, una aleación resistente pero costosa. ADDIPOD cambia ese material por compuestos reforzados con fibra de carbono y lo produce con impresión 3D. El dispositivo aloja hasta tres CubeSat y los libera mediante resortes. Es decir, mantiene la función básica, pero con un proceso de fabricación más simple y accesible.

Prototipo del dispensador ADDIPOD fabricado con impresión 3D y fibra de carbono en la UNCo
El dispensador aloja hasta tres CubeSat y los expulsa mediante resortes. Reemplaza el aluminio 6061 por compuestos reforzados con fibra de carbono.

La idea de fondo es bajar la barrera económica. Hoy una universidad pública o una startup puede construir un nanosatélite, aunque después se traba en el costo del lanzamiento. Mitidieri apunta justo a ese tramo. Si el dispensador cuesta menos, el acceso a la órbita también se abarata. El proyecto todavía es una investigación académica, pero ya recorrió congresos internacionales y sigue en desarrollo mientras su autor estudia en Europa.

Ocho años de impresión 3D y un equipo en la UNCo

Mitidieri integra PehuénSat, el equipo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue que trabaja en tecnología satelital. Lleva ocho años experimentando con impresión 3D, y ese recorrido es la base técnica del dispensador. Ahora realiza un intercambio académico en Europa, aunque sigue vinculado al proyecto neuquino. Define su formación en la universidad pública como «suficientemente versátil» para encarar un desarrollo espacial. La frase resume algo que suele quedar fuera de la conversación sobre tecnología e innovación en la región: la ingeniería que se enseña acá también sirve para diseñar piezas que viajan en un cohete.

La proyección internacional arrancó en 2025. Ese año presentó su investigación en el Congreso Internacional de Astronáutica de Sídney, en Australia, como uno de los 15 becados globales del evento. Ahora el siguiente destino es Antalya, en Turquía, donde se realiza el Space Generation Congress durante octubre de 2026. Allí va a exponer el dispensador de nanosatélites CubeSat frente a 250 jóvenes profesionales de distintos países. Para un estudiante de grado, es la segunda vitrina global en menos de dos años.

Qué significa para Neuquén

La provincia se asocia casi siempre con el petróleo y el gas de Vaca Muerta. Sin embargo, en la misma facultad que forma ingenieros para la cuenca también se piensa en el espacio. No hay detrás una inversión millonaria ni un laboratorio de una agencia nacional. Hay una impresora 3D, materiales compuestos y un estudiante con años de práctica. Por eso el caso importa más allá de la anécdota: muestra que una universidad pública del interior puede competir en un nicho donde mandan los grandes centros de investigación. También expone un modelo de formación de talento que empieza en el aula y termina en un congreso internacional.

Lo que viene ahora es la exposición en Antalya. Después, el desafío será que el diseño pase de la investigación a una prueba real, algo que ADDIPOD todavía no atravesó. Si eso ocurre, los nanosatélites CubeSat de universidades públicas y startups podrían llegar a órbita con un costo menor al actual. Ese es el objetivo que Mitidieri persigue desde Neuquén, y que en octubre de 2026 defiende frente a sus pares del mundo.

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