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La pregunta circula en el sector desde hace tiempo y esta semana volvió al centro de la escena. ¿Alcanzan las rutas y los puertos para mover la arena de Vaca Muerta? La respuesta que dan los especialistas del abastecimiento es incómoda. Hoy la cadena funciona, pero con un «techo logístico» que se acerca rápido. Por eso crece el reclamo de una mesa del supply, un espacio donde operadoras, proveedores y Estado ordenen juntos el transporte de insumos.
Qué es el techo logístico de la cuenca
La arena es el insumo más voluminoso de la fractura hidráulica. Se inyecta junto con agua y aditivos para mantener abiertas las grietas de la roca y dejar fluir el petróleo. Sin ese material no hay pozo productivo. El problema es que la arena no viaja por caños, sino en camiones que recorren rutas provinciales y nacionales. Cada tramo suma costo, tiempo y riesgo. Mientras la producción crecía, la logística se fue adaptando sobre la marcha. Ahora esa improvisación muestra sus límites.

El dato que ordena el debate es la proyección de producción. Vaca Muerta apunta a 2,5 millones de barriles diarios en pocos años, un salto que multiplica la demanda de arena y de todo el resto del abastecimiento. Según advierten desde el sector, no se trata solo de sumar camiones. Hace falta repensar la logística integral: dónde se acopia, por qué corredores se mueve y qué infraestructura recibe el material. Si esa discusión no se da ahora, el crecimiento puede quedar atrapado en la ruta.
Por qué la arena define la competitividad
El argumento central es económico. Cuando el transporte de insumos encarece el pozo, la cuenca pierde atractivo frente a otros desarrollos no convencionales del mundo. Por eso los especialistas vinculan la logística con la competitividad y no con un problema operativo menor. Además, la congestión en rutas y accesos afecta a las comunidades que conviven con el tránsito pesado. La discusión, entonces, excede a las empresas. Toca a la planificación de obra pública y a la seguridad vial de toda la región.
Los puertos entran en la ecuación por el mismo motivo. Parte de la arena de Vaca Muerta y de otros insumos llega desde afuera de la región, y los nodos de ingreso y despacho tienen una capacidad finita. Si la demanda crece más rápido que esa capacidad, aparece el cuello de botella. La economía regional ya convive con ese desafío en otros rubros. En el caso de la arena, la escala del salto productivo lo vuelve urgente.
Qué pide la mesa del supply
La propuesta que gana espacio es una mesa del supply: un ámbito permanente donde operadoras, proveedores de arena, transportistas y el Estado compartan información y coordinen inversiones. La idea es simple, aunque difícil de ejecutar. Cada actor planifica hoy por su cuenta, y la suma de decisiones aisladas no construye un sistema. Sin integración del supply, advierten, no habrá competitividad. El Gobierno provincial tiene un lugar central en esa mesa, porque administra las rutas por donde circula buena parte del material.
Lo que viene
El próximo paso es que esa mesa deje de ser un reclamo y se convierta en una agenda con plazos. Las decisiones sobre corredores, acopios y accesos tardan años en materializarse, mientras la producción puede crecer en mucho menos tiempo. Ahí está la tensión de fondo. La cuenca demostró que sabe perforar y producir a ritmo creciente. Lo que todavía no demostró es que puede mover la arena de Vaca Muerta con la misma eficiencia. De esa respuesta depende buena parte de la competitividad de los próximos años.

