El Polo Científico Tecnológico de Neuquén suma un tercer edificio para investigar el cáncer y alojar empresas tech

Gaido y Pasqualini recorrieron la obra en la meseta, financiada solo con fondos municipales. Serán 1.700 m² en cuatro niveles, con un piso para el COI y cuatro institutos de la UNCo. El plazo es de hasta un año.

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Santiago Montórfano
Santiago Montórfanohttps://neuquen21.com.ar
Neuquino. Politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Conductor, productor y columnista político en medios de comunicación (Radio, TV y Prensa escrita). Creador del diario digital neuquen21.com.ar Un magazine digital dedicado a publicar las noticias más relevantes de la Provincia de Neuquén.

Entre el gas y el petróleo que sostienen la economía neuquina, la capital levanta hormigón para otra cosa: laboratorios. El tercer edificio del Polo Científico Tecnológico ya muestra las columnas de la planta baja en encofrado, en el Distrito 2 de la meseta. El intendente Mariano Gaido y la jefa de Gabinete, María Pasqualini, recorrieron la obra y el avance se conoció este domingo 18 de octubre. Según informó el municipio, la construcción se financia íntegramente con recursos propios. Es decir, no depende de fondos provinciales ni nacionales para llegar a término.

Qué va a haber adentro del tercer edificio

El proyecto contempla unos 1.700 metros cuadrados cubiertos repartidos en cuatro niveles. También suma un centro de datos, áreas de incubación de emprendimientos y espacios para acelerar proyectos. Afuera, una pasarela va a conectar la nueva construcción con los edificios que ya funcionan en el predio. Además, el plan incluye unos 4.500 metros cuadrados de estacionamiento. Pasqualini explicó que uno de los pisos quedará reservado al trabajo del COI en investigaciones vinculadas al cáncer. El edificio albergará además cuatro institutos de investigación de la Universidad Nacional del Comahue y dispondrá de lugar para empresas tecnológicas.

Columnas y tabiques en encofrado en la planta baja de la obra del polo tecnológico de Neuquén, en la meseta
El encofrado de columnas y tabiques de la planta baja: si el clima acompaña, el hormigonado arranca la semana próxima y después siguen las losas.

Esa combinación es la que distingue a esta etapa de las anteriores. No se trata solo de oficinas para startups, sino de investigación biomédica y académica bajo el mismo techo que los negocios de la economía del conocimiento. Para una ciudad que concentra buena parte de la actividad médica de la región, un piso dedicado al cáncer no es un dato menor. Allí se cruzan investigadores, pacientes y empresas que pueden convertir un hallazgo en un producto.

Encofrado, losas y un plazo de hasta un año

Los trabajos se concentran por ahora en el encofrado de las columnas y los tabiques de la planta baja. Si el clima acompaña, la semana próxima se prevé hormigonar gran parte de esa estructura y seguir después con las losas. El plazo de ejecución estimado es de entre 270 y 365 días, es decir, entre nueve meses y un año. Si se cumple, el edificio podría estar terminado durante 2027. Mientras tanto, el predio de la meseta sigue operando con los edificios ya construidos. La obra, entonces, no interrumpe la actividad de los institutos y empresas que ya están instalados ahí.

«Somos gas y petróleo, pero también somos ciencia»

Gaido aprovechó la recorrida para marcar el sentido político de la inversión. «Nosotros somos gas y petróleo, estamos orgullosos, pero también somos ciencia y tecnología, somos investigación médica», afirmó. La frase resume una apuesta que el municipio viene sosteniendo desde hace años: diversificar una matriz productiva atada a los ciclos de Vaca Muerta. El intendente también mencionó al Instituto Vaca Muerta como puente entre el polo y la industria. «Tenemos la oportunidad de que acá técnicos, ingenieros, se capaciten en el Instituto Vaca Muerta y tengan la oportunidad de generar una herramienta tecnológica que sea orgullo del país», dijo.

El dato de fondo es que el municipio paga la obra solo, sin esperar aportes de otros niveles del Estado. Eso le da velocidad, pero también concentra el riesgo en las cuentas de la ciudad, que viene de un calendario cargado de obra pública. Lo que viene ahora es concreto: el hormigonado de la planta baja la semana próxima, las losas después y, en el medio, la pregunta de quién ocupa cada piso. El tercer edificio del Polo Científico Tecnológico se va a medir por eso. No por los metros cuadrados, sino por si los institutos, el COI y las empresas terminan trabajando ahí cuando se corte la cinta.

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