Un data center que quiera instalarse cerca de Vaca Muerta ya no podrá enchufarse a la red y esperar que el sistema lo abastezca. Desde este viernes 25 de septiembre, los proyectos con grandes consumos eléctricos deben traer su propia generación. Así lo dispuso la Secretaría de Energía, que publicó en el Boletín Oficial un régimen nuevo para las llamadas demandas extratendenciales. La regla alcanza a centros de datos, plantas de GNL, minería y producción de hidrógeno. Y cambia la ecuación de inversión de cualquier megaproyecto que necesite electricidad en la cuenca.
Qué es una demanda extratendencial y quién queda alcanzado
El umbral es fijo. Toda demanda nueva, o ampliación, que represente al menos el 0,5% de la demanda media del mercado eléctrico mayorista entra en la categoría. La Secretaría de Energía estimó que eso equivale hoy a unos 80 MW. Antes, la exigencia corría solo para consumos conectados directamente al transporte en alta tensión y fuera del área de una distribuidora. Ahora da lo mismo por dónde se conecte el proyecto: transporte o distribución, la regla es la misma. Es decir, se cierra la puerta por la que un gran usuario podía entrar a la red a través de la distribuidora local sin obligaciones extra.

El nombre técnico es «demanda extratendencial», pero la idea es simple. Se trata de consumos tan grandes que se salen de la tendencia con la que el sistema planifica su crecimiento. Por eso el Gobierno considera que la reserva actual no puede absorberlos sin riesgo. Los considerandos de la resolución publicada este viernes lo dicen sin rodeos: las reglas vigentes no contemplaban la infraestructura de procesamiento de datos e inteligencia artificial, ni procesos industriales como la minería, las plantas de GNL o el hidrógeno. Estos usuarios quedan además como una subcategoría propia dentro de los grandes usuarios mayores del mercado.
Generación nueva y potencia firme: los números que hay que cumplir
Cada uno de los grandes consumos eléctricos alcanzados tiene que presentar un Plan Especial de Abastecimiento con dos compromisos. Primero, al menos el 80% de su energía debe venir de producción nueva, es decir, de centrales habilitadas después de que el proyecto pidió su ingreso. Segundo, necesita respaldo de potencia firme nueva —capacidad disponible cuando el sistema la exige— por el 100% de su consumo si es un emprendimiento productivo. Para los centros de datos la vara sube al 115%, porque su carga es continua, densa y muy sensible a cualquier interrupción. El régimen anterior pedía hasta el 80% de respaldo de potencia; el salto es considerable.
La norma también prevé penalidades para quien no cumpla. Habrá un valor por insuficiencia de cobertura energética, un cargo por déficit de potencia firme y un cargo por reservar capacidad de transporte, con reembolso parcial según el proyecto respete su cronograma. Los montos y las fórmulas están en los anexos técnicos, publicados solo en la edición web del Boletín Oficial. El esquema rige durante 15 años desde la habilitación comercial de cada proyecto, para darle previsibilidad a la inversión. Además, quien ya tenga un pedido de conexión en trámite dispone de 60 días para adecuarse, aunque todavía no sea agente del mercado.
Qué significa para Neuquén y Vaca Muerta
Para la cuenca, el efecto es directo aunque la norma no nombre a la provincia. Las plantas de licuefacción, los data centers que buscan gas barato y los proyectos mineros son justamente los grandes consumos eléctricos que el Gobierno quiere ordenar. Cualquiera de ellos que se instale en Neuquén deberá sumar a su presupuesto centrales nuevas o contratos con generación que todavía no existe. La Secretaría de Energía explicó el objetivo en su comunicado oficial: que el ingreso de estos proyectos no consuma la reserva actual «ni su costo sea cubierto por el resto de los usuarios a través de sus facturas». El próximo paso está en manos de la Subsecretaría de Energía Eléctrica, que debe reglamentar el régimen, y de CAMMESA, que recibirá los planes. Ahí se verá si las megademandas que rondan la agenda energética y de inversiones de la región aceleran o frenan sus decisiones.

