La cuenta no cierra. Vaca Muerta y los proyectos de GNL van a necesitar entre 30.000 y 43.000 trabajadores directos adicionales hacia 2030. Es un 60% más que el empleo actual de la actividad. Pero las universidades argentinas gradúan menos de 100 ingenieros en petróleo por año. Esa brecha es el punto de partida de un estudio de la consultora NUMAN difundido este miércoles 7 de octubre. El informe combina datos del IAPG, de Aleph Energy y del Ministerio de Educación. El trabajo no se queda en el diagnóstico del empleo en Vaca Muerta. También les preguntó a los expertos argentinos que trabajan afuera si estarían dispuestos a volver.
Una brecha del 60% y menos de cien ingenieros por año
La demanda crece más rápido que la oferta de perfiles. Según el estudio, el salto del no convencional y la cadena del GNL exigen técnicos y mandos jerárquicos que hoy no existen en la cantidad necesaria. Las aulas aportan poco: menos de cien ingenieros en petróleo se gradúan cada año en el país. Mientras tanto, el Instituto Vaca Muerta de YPF apunta a formar 15.000 técnicos, una respuesta de escala para la base de la pirámide. Pero el problema de los cargos jerárquicos es otro. Esos perfiles no se forman en dos años, y buena parte de quienes podrían ocuparlos hoy trabaja en otros países.

183 expertos en 33 países: quiénes son
NUMAN encuestó a 183 profesionales senior argentinos radicados en 33 países. El perfil es de peso: el 55% tiene más de 20 años de experiencia y el 75% ocupa cargos gerenciales o superiores. Dentro de ese grupo, el 13,7% está en posiciones C-Level, el 31,1% en dirección y el 30,6% en gerencia. Además, el 56% vive afuera desde hace más de una década. Es decir, no se trata de recién egresados que probaron suerte. Son cuadros formados que hoy toman decisiones en compañías de la industria global. El ingeniero de reservorios Mauro Menconi, que trabaja desde Houston, es una de las voces que aporta su mirada en el informe.
Uno de cada dos quiere volver, pero con condiciones
El estudio muestra que el empleo en Vaca Muerta tiene una reserva de talento afuera, y que esa reserva está dispuesta a moverse. El 54% considera probable o muy probable volver en los próximos tres años. Un 14% ya lo evalúa de forma activa y un 40% se declara abierto si aparece la oportunidad adecuada. Los cofundadores de la consultora, Daniel Urman y Leandro di Nardo, son quienes firman el diagnóstico.
Sin embargo, el retorno tiene precio. El 85% pide un rol ejecutivo o directivo y el 65% reclama compensación en moneda dura. El 48% pone como condición la cobertura de la relocalización familiar. Y el 59% señala algo más difícil de ofrecer desde una oficina de recursos humanos: «previsibilidad y visión de largo plazo». Las operadoras pueden pagar en dólares, pero la estabilidad de reglas depende de otros actores. Ahí está el nudo que el informe deja planteado para la economía de la cuenca.
Lo que viene: de la encuesta a las ofertas concretas
El cuadro deja una tensión clara. Hacia 2030 la cuenca necesita hasta 43.000 personas más, pero la formación local no alcanza y los perfiles senior están dispersos por el mundo. Los proyectos de GNL suman su propia demanda y agravan el problema en vez de aliviarlo. La repatriación aparece entonces como un atajo para los puestos de arriba de la pirámide, mientras los institutos técnicos intentan cubrir la base. El próximo paso es ver si las operadoras, entre ellas YPF, y el Estado traducen la encuesta en ofertas concretas: cargos directivos, sueldos en dólares y, sobre todo, reglas estables. Sin eso, el empleo en Vaca Muerta seguirá creciendo más despacio que la producción que debería sostener.

