La madrugada de este lunes 28 de septiembre volvió a mover el suelo en el corazón de Vaca Muerta. Fueron dos sismos en Sauzal Bonito, con poco más de una hora de diferencia, de baja magnitud y sin reportes de personas que los hayan sentido. Pero el dato que importa no está en la escala Richter. Está en la cuenta anual: con estos dos, ya son 64 los temblores asociados al fracking en lo que va de 2026, según el registro del Observatorio de Sismicidad Inducida.
Dos temblores en poco más de una hora
El primer movimiento ocurrió a las 00:51, con una magnitud de 2,6 en la escala Richter y a 6 kilómetros de profundidad. El segundo llegó a la 01:58, apenas más débil: 2,5 grados y la misma profundidad. Ninguno de los dos generó reportes de percepción, es decir, nadie avisó haberlos sentido. Por eso no hubo alarma en la localidad. Sin embargo, la secuencia se suma a un registro que no deja de crecer y que el propio Observatorio publica en su sitio de seguimiento de la sismicidad inducida, con fecha, hora, magnitud y profundidad de cada evento.

La sismicidad inducida es la que se origina por actividad humana y no por el movimiento natural de las placas. En la cuenca neuquina, el foco está puesto en la fractura hidráulica: la inyección de agua a presión para liberar el petróleo y el gas atrapados en la roca. Ese vínculo es el que el Observatorio sigue de cerca desde hace años en la zona de Sauzal Bonito, la localidad más expuesta de Vaca Muerta a estos episodios.
Los sismos en Sauzal Bonito y un registro incompleto
El punto más sensible del informe no son los dos temblores, sino lo que no se publica. Según el Observatorio, el INPRES —el organismo nacional encargado de la prevención sísmica— no difunde los sismos de magnitud menor a 2,5. Es decir, buena parte de los movimientos vinculados al fracking queda fuera del registro oficial. De hecho, hay un fallo de la justicia federal que obligó al organismo a hacer públicos esos datos. La causa la impulsó la Fundación FARN, aunque la decisión judicial, denuncian, todavía no se cumple.
A eso se agrega otra crítica: el desfinanciamiento del INPRES. Desde el Observatorio sostienen que la falta de recursos del organismo nacional afecta la capacidad de monitoreo justo cuando la actividad en la cuenca no para de crecer. Mientras tanto, los sismos en Sauzal Bonito siguen apareciendo en el registro independiente, uno tras otro, y la cuenta oficial se queda corta.
La mejor red del país, con datos a medias
Hay una paradoja que el propio informe resalta. Neuquén tiene hoy la mejor red sismográfica de la Argentina, con más sismógrafos instalados que San Juan, la provincia históricamente más sísmica del país. Ese despliegue de equipos es capaz de registrar movimientos que en otras regiones pasarían desapercibidos. Pero de poco sirve medir bien si después los datos no se publican completos. Para los vecinos, y también para la industria, la diferencia no es menor: sin un registro público y transparente, la discusión sobre el impacto del fracking se da a ciegas.
La cuestión toca de lleno la agenda de energía y sociedad en la provincia. Los 64 eventos de 2026 no son un número aislado: marcan el ritmo de una actividad que convive con pueblos enteros. Lo que viene ahora es ver si el INPRES cumple con el fallo y empieza a difundir los sismos de menor magnitud. Hasta entonces, cada nuevo registro de sismos en Sauzal Bonito va a seguir contando dos historias: la de los temblores y la de los datos que faltan.