Río Negro ya definió de dónde va a salir el agua para Vaca Muerta en su territorio. En una resolución difundida esta semana, el Departamento Provincial de Aguas (DPA) designó tres puntos de captación para abastecer la expansión del no convencional del lado rionegrino. Son el Canal Principal de Riego de Campo Grande, la zona norte del Lago Pellegrini y el Río Colorado, en la cola del embalse Casa de Piedra. La decisión responde a una demanda proyectada de 15,04 hectómetros cúbicos entre 2026 y 2031.
El número merece una traducción. Un hectómetro cúbico equivale a mil millones de litros. Es decir, la industria prevé usar unos 15.000 millones de litros en cinco años para perforar y fracturar pozos en la porción rionegrina de la formación. El agua es un insumo central del no convencional, porque cada fractura hidráulica exige bombear grandes volúmenes mezclados con arena y aditivos para abrir la roca. Por eso definir de dónde se saca, y bajo qué condiciones, pesa tanto como la arena o los ductos.
Tres fuentes con lógicas distintas
Los tres puntos elegidos no son iguales. El Canal Principal de Riego de Campo Grande forma parte del sistema que abastece a las chacras del Alto Valle, así que el uso petrolero convivirá con la demanda agrícola. La zona norte del Lago Pellegrini apunta al crecimiento del área de Cinco Saltos y Campo Grande, donde más avanzó la actividad. El tercero es el Río Colorado, en la cola del embalse Casa de Piedra, sobre el corredor petrolero del norte rionegrino.

La resolución no funciona como un permiso automático. Según el texto del DPA, «cada proyecto deberá ajustarse a condiciones técnicas específicas y a los requisitos de disponibilidad». En la práctica, cada operadora tendrá que coordinar con el organismo rionegrino cuánta agua toma, en qué momento del año y con qué método. La disponibilidad no es la misma en pleno verano, cuando el riego demanda más, que en los meses de deshielo.
Captación compartida antes que obras aisladas
Hay una definición de fondo en la norma. El organismo prioriza los sistemas de captación compartidos y coordinados entre empresas por sobre las instalaciones independientes. Es decir, prefiere una toma común que abastezca a varias operadoras antes que una bomba por cada compañía sobre la misma orilla. La lógica es doble: menos obras sobre las fuentes y más control sobre los volúmenes totales que se extraen. Además, la resolución deja abierta una puerta para puntos adicionales excepcionales, aunque sujetos a estudios técnicos y a aprobación previa.
Qué mira Neuquén desde la otra orilla
Del lado neuquino, el agua para Vaca Muerta ya es tema de gestión y también de recaudación. La provincia administra la captación en la cuenca con su propio régimen y este año actualizó el canon que pagan las petroleras por el recurso. Río Negro, con una porción menor de la formación pero en crecimiento, llega ahora a un ordenamiento parecido. Para las operadoras que trabajan en las dos provincias, el desafío pasa a ser logístico: fuentes distintas, reglas distintas y un mismo insumo escaso.
Lo que viene ahora es la implementación. El próximo paso es ver cómo las empresas presentan sus proyectos de captación ante el DPA y si se concreta alguna toma compartida en Campo Grande o en Pellegrini. También habrá que seguir si el agua para Vaca Muerta convive sin roces con el riego del Alto Valle, sobre todo en los veranos de menor caudal. La resolución ordena el mapa; el uso real de esos hectómetros cúbicos se va a medir pozo a pozo hasta 2031.