Desde el aire, un piloto del Ejército vio dos lagunas y un recodo del río Negro, y no se lo olvidó más. Décadas después, ese campo de Guardia Mitre se llama Peumayén —«lugar soñado»— y en esta última semana de septiembre está a punto de florecer entero. Los tulipanes en Guardia Mitre pasaron de una prueba de 3.500 bulbos el año pasado a 40.000 bulbos en esta temporada. Es la apuesta más reciente de una estancia que ya combina cebolla, maíz, terneros y turismo a orillas del río.
Una estancia que nació desde el aire
La historia empezó con el padre de Claudio Pérez, hoy a cargo del campo. Cuando volaba desde Buenos Aires hacia el sur, seguía el curso del río Negro y, al pasar por la zona de la balsa, inclinaba el avión para mirar las lagunas. En 1966, ya retirado, se instaló con su familia en Carmen de Patagones. Después, con una sociedad de ocho amigos porteños, llegó a la propiedad: eran 12.000 hectáreas entre la balsa y el monte. Los socios se fueron yendo y él compró sus partes hasta quedarse con todo.

Hoy Peumayén tiene 2.800 hectáreas, cerca de 800 bajo riego. Ahí se cultivan cebolla, papa y zanahoria, además de granos —con el maíz como cultivo fuerte— y alfalfa para la hacienda. La cebolla viaja al Mercado Central de Mendoza. Unas 800 hectáreas, en cambio, están alquiladas. En ganadería, Pérez trabaja con terneros de invernada de hasta 200 kilos, sin recría ni engorde, y tiene unos 300 animales. No tiene cabaña propia: renueva los toros en los remates de la zona y repone vaquillonas cada cuatro a seis años. Es el tipo de esquema productivo que sostiene buena parte de la economía del valle.
Del campo al turismo: safaris, cabalgatas y 32 camas
Desde hace más de diez años, Pérez suma turismo para diversificar. La propuesta aprovecha el río, la tranquilidad y la calidad de los suelos, formados durante millones de años por los sedimentos que dejó el río Negro. Hay safaris, paseos náuticos y cabalgatas, además de recorridos para ver los animales de la estancia: ciervos colorados, jabalíes, llamas, burros, muflones, caballos y terneros. También hay fogones a la orilla, espacios gastronómicos y alojamiento. La estancia dispone de 32 camas a $50.000 por persona, con desayuno incluido. En verano, la costa tiene unos 25 metros de poca profundidad y después gana hondura: es la playa de la casa, y una parada más en el turismo rural de la Patagonia Norte.
Cómo se cultivan los tulipanes en Guardia Mitre
La idea de plantar tulipanes en Guardia Mitre llegó de Trevelin. Pamela Romero, encargada del campo de flores, trabajó un año y medio en esa producción en la cordillera chubutense. Sergio Pérez, camarógrafo, creció entre tulipanes en Trevelin y fue guía turístico allá. Antes de proponerle el proyecto a Claudio hicieron ensayos en Las Grutas, San Antonio, Roca y Neuquén. Los análisis de suelo dieron bien: solo hace falta sumar boro y magnesio. Hoy hay más de 12 variedades. Y el objetivo va más allá del turismo, porque también buscan producir bulbos propios y, a futuro, exportar.
El tulipán necesita frío para completar su ciclo, y en Peumayén ese frío se fabrica. Después de la floración, los bulbos se cosechan y pasan seis meses a 19 grados en una cámara. Luego se bajan a 5 grados hasta que la temperatura del bulbo iguala la del suelo. Según explicó Sergio Pérez, plantar con una diferencia de temperatura puede provocar un «aborto floral» y la flor no sale. El riego es por aspersión con agua del río, con controles diarios contra los hongos. Como hay variedades tempranas y tardías, la floración es escalonada: en unos cinco días, estimó, estarían todas en flor. El año próximo prevén completar el cuadro actual y empezar el siguiente.
Cómo llegar a Peumayén
La estancia está sobre la Ruta Nacional 250, a la altura del kilómetro 31, en la provincia de Río Negro. Para entrar hay que cruzar el río en la balsa: desde la ruta hasta la balsa son unos 200 metros y, del otro lado, 50 metros más y un giro a la izquierda, donde están los carteles que dicen «Tulipanes». Para el valle, el ensayo dice algo más que una postal: un cultivo que se creía de cordillera prende en Patagonia Norte, con agua del río Negro y suelos de aluvión. Lo que viene ahora es ver si los tulipanes en Guardia Mitre dan el paso siguiente, de atractivo de temporada a producción de bulbos con destino de exportación.

