Milei abre sesiones con promesas de reforma y diatriba contra industriales, con su reelección en la mira

Ante un Congreso con un operativo de seguridad reforzado y la ausencia de la oposición más dura, el presidente Javier Milei inaugurará un nuevo período de sesiones ordinarias. Con un discurso que incluirá nuevas promesas de reformas profundas, críticas al sector industrial y la vista puesta en su reelección, el mandatario buscará consolidar el apoyo de inversores tras una serie de victorias legislativas clave en las sesiones extraordinarias.

Este domingo, ante la Asamblea Legislativa, Javier Milei no solo abrirá un nuevo período de sesiones ordinarias, sino que exhibirá sus últimas victorias políticas y prometerá más y profundas reformas. Tras el final de las sesiones extraordinarias, en las que el oficialismo cosechó triunfos clave como la reforma laboral, la ley de inocencia fiscal, el Presupuesto, la ley penal juvenil y la media sanción de la ley de Glaciares, el mandatario desembarca en el Congreso convencido de que lleva las muestras de la gobernabilidad que el FMI, el mercado y los delegados de Donald Trump le exigían. Con un paquete de anuncios bajo la manga, críticas a industriales y la mira puesta en su reelección, el Presidente se prepara para viajar a Estados Unidos para exhibir resultados y proyectos que terminen de seducir a inversores, todavía esquivos.

El Presidente hablará otra vez a las 21 horas desde el Congreso en un discurso transmitido por cadena nacional. El operativo de seguridad alrededor del Palacio Legislativo será más importante, luego de que Milei elevara a alto el nivel de seguridad en todo el país tras el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán.

Al igual que en 2025, buena parte de la oposición más dura pegará el faltazo. El bloque de senadores del peronismo no estará presente y diputados de las provincias se ausentarán con la excusa de asistir a la inauguración de las sesiones en sus respectivos distritos. El gobernador bonaerense Axel Kicillof ya dejó saber que no dirá presente, al igual que los otros cuatro mandatarios provinciales que explicitaron su rechazo a la reforma laboral: Ricardo Quintela (La Rioja); Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Sergio Ziliotto (La Pampa).

Ese vacío, sin embargo, no opaca el apoyo transversal de una decena de mandatarios provinciales que le permiten al Gobierno sostener sus proyectos en ambas Cámaras y acercarse a los dos tercios en el Senado, clave para completar los cargos sensibles en la Justicia. Este será uno de los temas a los que hará alusión el Presidente en un discurso que se prevé de alrededor de 45 minutos. Las vacantes en la Corte Suprema pueden esperar; el Gobierno está más interesado en completar 50 puestos sensibles en la Justicia Federal.

Entre los gobernadores cercanos a la Casa Rosada también habrá ausencias, pero por otros motivos. Algunos participarán de la cumbre minera en Canadá que comienza el martes. Buena parte de los aliados coincidirá con el Presidente y empresarios argentinos en la Argentina Week en Nueva York, jornadas para promocionar activos nacionales y oportunidades de inversión.

A ese foro, Milei prevé llevar una batería de anuncios. “Mañana no se defiende el status quo, mañana se acelera el cambio”, prometieron los diputados libertarios en un video difundido por redes. El Presidente, que cenará con ellos y sus ministros en Olivos tras el discurso, aludirá a la idea que ya proyectó en campaña: el nuevo Congreso será el más reformista de la historia.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, explicitó esta semana que tenía bajo su estudio 50 proyectos de ley que el Gobierno quiere tratar este año. Algunos ya están avanzados, como una nueva ley para universidades (negociada con rectores) para reemplazar la de fortalecimiento universitario. También queda pendiente la reforma del Código Penal, una modificación de la Ley de Inteligencia (que servirá para blindar el último DNU en la materia), la denominada ley de libertad educativa y el resto de las reformas previstas en el Consejo de Mayo. La previsional quedaría para un hipotético segundo mandato.

Se avizora una reforma tributaria en el horizonte y promesas de baja de impuestos. El oficialismo insistirá con la baja de Ganancias para empresas, que debió quitar de la reforma laboral. Los empresarios medianos y el Grupo de los Seis -que agrupa a las cámaras más poderosas- piden lo mismo: crédito más barato y también en dólares. Los ministros más políticos del gabinete piden gestos para reactivar el consumo. El Banco Nación ya prepara una línea de préstamos hipotecarios en moneda estadounidense.

El Presidente repasará lo que considera los hitos de su gestión: la baja de la pobreza, el fin del déficit fiscal, el alineamiento con los Estados Unidos, el RIGI, la modernización laboral y haber evitado la hiperinflación. Insistirá con la promesa de “inflación cero” que había pronosticado para agosto próximo, aunque para consultoras privadas y puertas adentro del Gobierno es una quimera.

El mandatario no acepta las luces amarillas en el tablero, como la baja de la recaudación y los despidos. “Argentina será próspera”, repite a coro con Luis Caputo. Es un hecho que el Presidente repetirá su diatriba contra los industriales más importantes del país, a los que volvió a castigar esta semana. El Gobierno busca revertir la imagen de despidos; Karina Milei recorrió la nueva planta de la molienda Dreyfus con Adorni, el viernes.

“Pensar que todavía ni arrancó el periodo de sesiones ordinarias. La oposición no está preparada para lo que viene. Nada puede alterar el curso de los acontecimientos. TMAP”, escribió Santiago Caputo el viernes en X, celebrando los triunfos legislativos. El asesor, dueño del relato oficialista, fue también protagonista de controversias, y la batalla cultural se mantiene viva entre las bases del Gobierno en redes, mientras los periodistas parlamentarios, otra vez, no podrán acceder a los palcos. Finalmente, el Presidente se reencontrará cara a cara con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien fue criticada en Casa Rosada por haber acordado con la UCR mantener las secretarías bajo su control y frenar el desembarco de Nadia Márquez como presidenta provisional del Senado.

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