Escalada en Medio Oriente dispara el precio del petróleo: Argentina celebra mayores exportaciones, pero teme por los combustibles

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha impulsado el valor del barril de Brent casi US$10, generando un aumento del 30% en el año. Esta situación trae un alivio financiero a las petroleras argentinas, que son exportadoras netas, pero activa una alerta sobre la posible presión al alza en los precios de los combustibles en el mercado interno y abre una ventana de oportunidad para el GNL.

Si a comienzos de año el sector petrolero local miraba con preocupación la caída del precio internacional del crudo, el escenario ha cambiado de forma abrupta tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. La escalada geopolítica impulsó el valor del barril casi US$10, hasta los US$80. En lo que va del año, el Brent, la cotización internacional de referencia, acumula una suba del 30%, lo que trae alivio a las petroleras argentinas, que desde hace algunos años son exportadoras netas de crudo.

Sin embargo, el impacto negativo podría verse reflejado en la inflación, ya que los mayores costos internacionales pueden llegar a presionar al alza el valor en surtidor de la nafta y el gasoil. En los próximos días se observará cómo YPF, que concentra el 55% del despacho de combustibles, administra esta situación.

La suba del petróleo responde casi exclusivamente a la tensión geopolítica. Si se observan solo los fundamentos del mercado, la oferta global supera hoy a la demanda, por lo que la tendencia para este año era tener un Brent en torno a los US$60. El mundo produce alrededor de 105 millones de barriles diarios, y cerca del 20% de ese volumen —unos 21 millones de barriles por día— atraviesa el estrecho de Ormuz, en Medio Oriente, lo que genera la disparada del precio internacional.

Argentina produce unos 860.000 barriles diarios y exporta cerca de 300.000. Con precios más altos, ingresan más dólares y mejora la rentabilidad de las empresas, lo que les permite financiar inversiones para sostener o incrementar el ritmo de producción. Sin embargo, el país enfrenta hoy una limitación de infraestructura que le impide expandir con mayor rapidez las exportaciones. Ese cuello de botella comenzará a resolverse cuando entre en operación el oleoducto VMOS, que conectará Vaca Muerta con Río Negro. El proyecto prevé iniciar operaciones hacia fin de año, con una capacidad inicial de transporte de 180.000 barriles diarios, que se ampliará progresivamente hasta alcanzar los 550.000 barriles diarios en 2027.

En cuanto a los precios locales, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, sostuvo que los valores en surtidor bajarán cuando caiga el Brent y subirán cuando ocurra lo contrario. En 2024 y 2025, los precios internos se mantuvieron en línea con los internacionales, con una brecha apenas 2% y 3% inferior en el mercado doméstico.

El exsecretario de Energía, Daniel Montamat, advirtió que el impacto dependerá de la duración y la intensidad del conflicto. “Hoy se hacen cálculos con un barril a US$90. Si ese valor se anualiza, podría implicar una factura de exportación adicional para el país de entre US$3200 y US$4000 millones”. Sin embargo, enfatizó que “todo depende de cuánto tiempo se sostenga la suba, que responde a un factor geopolítico”. El año pasado, Argentina exportó energía por el equivalente a US$11.000 millones, y para este año se proyectaba inicialmente elevar esa cifra hasta los US$14.000 millones.

Montamat también destacó la importancia estratégica del estrecho de Ormuz: “Hay que seguir muy de cerca lo que está sucediendo con la logística del estrecho de Ormuz. Por ahí pasa un 20% del comercio internacional del petróleo y el 25% de la producción de gas natural licuado (GNL), muy direccionada a China, con lo cual es de interés de ellos y de otros países que no se obstaculice esa vía de navegación”.

En el mercado de GNL —al que Argentina aspira ingresar el próximo año— los precios se dispararon 45% luego de que QatarEnergy, la empresa estatal del segundo mayor productor mundial de GNL, anunciara la suspensión de su producción tras ataques militares contra sus instalaciones. Qatar, con una oferta que representa el 19% del mercado global, prevé elevar su capacidad a 125,7 millones de toneladas anuales (MTPA) hacia 2031. En este contexto, países de Europa y Asia buscan diversificar proveedores, lo que abre una ventana de oportunidad para Argentina.

La empresa noruega Golar, propietaria de los dos buques de licuefacción que el país alquilará para iniciar sus exportaciones de gas natural licuado, señaló que “la demanda mundial de GNL seguirá expandiéndose estructuralmente más allá de 2030, impulsada por Asia”. Esto obliga al mercado a reabastecerse en un período de mayor incertidumbre en torno a los precios, la geopolítica y las políticas energéticas.

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