La provincia de Neuquén se consolida como un ejemplo de autonomía fiscal, destacándose por una fuerte participación de sus recursos propios en el entramado de sus finanzas públicas. Un informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) pone de manifiesto la importante presión fiscal de los impuestos nacionales, de los cuales Neuquén recibe apenas el 1,72% de la masa coparticipable. Sin embargo, la provincia exhibe una baja dependencia de la coparticipación federal, con más del 80% de sus ingresos provenientes de recursos propios (principalmente regalías e impuestos jurisdiccionales), una estructura que le confiere un alto grado de independencia económica y la capacidad de diseñar medidas fiscales propias.
La secretaria de Hacienda y Finanzas, Carola Pogliano, resaltó la solidez de esta estructura tributaria. Mientras que la dependencia de la coparticipación federal se sitúa por debajo del 18%, más del 80% de los ingresos provinciales provienen de Neuquén, consolidando su capacidad de gestión. Sobre la evolución de la recaudación, Pogliano indicó que los ingresos mensuales han mantenido una meseta en el último semestre, sustentada por la estabilidad del tipo de cambio (cerca de los $1.400) y el precio del petróleo (promediando U$S 62 el barril en enero y febrero). A pesar de un incremento en la cotización internacional en marzo, la funcionaria advirtió que el impacto financiero se percibirá recién en abril, instando a la cautela ante la volatilidad del contexto global.
Con el objetivo de impulsar la actividad económica en Neuquén más allá del sector hidrocarburífero, la provincia ha implementado una agresiva política de beneficios impositivos. En el ámbito de Ingresos Brutos, un sorprendente 78% de los contribuyentes tributa una alícuota inferior al 2%, y más del 90% cuenta con reducciones fiscales. En materia de eficiencia administrativa, Neuquén lidera el ranking nacional con el menor saldo a favor por contribuyente en Ingresos Brutos, con un plazo de anticipo de apenas 9 días, frente a un promedio nacional que supera los dos meses.
La política fiscal de Neuquén también se distingue por sus exenciones y fomento estratégico. La provincia ha mantenido sus alícuotas por debajo de los topes fijados en los consensos fiscales, estableciendo exenciones cruciales para actividades primarias (excepto hidrocarburos) y manufacturas de PyMES, turismo en regiones específicas, industrias del software y economía del conocimiento, energías renovables, y programas de fomento como Emplea Neuquén e Invierta Neuquén. Pogliano concluyó que, si bien Neuquén presenta indicadores económicos favorables respecto a otras provincias, la gestión de estos recursos se realiza bajo una estricta planificación, orientada a cubrir las responsabilidades estatales y las necesidades sociales persistentes en el territorio.
