Entre volcanes, cielos infinitos y pueblos que recuperan protagonismo, el Alto Neuquén vivió una temporada veraniega que combina crecimiento económico, inversión pública, programas de incentivo y experiencias que lo posicionan como uno de los corredores más dinámicos de la provincia. La región registró cifras récord de ocupación y gasto turístico, transformando su matriz económica y reforzando su conectividad.
Donde antes el silencio era sinónimo de distancia, hoy hay movimiento. Autos recorriendo las rutas provinciales, mochilas bajando de camionetas y restaurantes completos en Chos Malal: el Alto Neuquén ya no es una periferia del mapa turístico, es uno de sus centros más vibrantes. La temporada veraniega ha consolidado a esta región como un destino de moda, impulsando un notable desarrollo.
Los números reflejan esta transformación. Durante enero, la región registró un 65% de ocupación promedio, lo que representa seis puntos porcentuales más que en enero de 2025. En total, se contabilizaron 86.387 pernoctes y 30.859 turistas alojados, con un gasto turístico estimado en 15.567 millones de pesos.
Varvarco marcó el pulso de la temporada con un 76% de ocupación en habitaciones y un crecimiento interanual de 30 puntos porcentuales, el mayor de la región. A su vez, el denominado “Resto del Norte” creció 20 puntos porcentuales en comparación interanual, reflejando una distribución más amplia del flujo turístico y el fortalecimiento de destinos emergentes.
La tendencia se mantuvo en febrero, con un 51% de ocupación en la primera quincena, 41.234 pernoctes y 16.289 turistas, generando un impacto económico estimado en 7.466 millones de pesos. Sumando enero y la primera quincena de febrero, el Alto Neuquén acumula 127.621 pernoctes, 47.148 turistas y más de 23.000 millones de pesos en ingresos. Esto no se percibe como un pico aislado, sino como una consolidación de la región.
Leticia Esteves, ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, expresó: “La región del Alto Neuquén atraviesa un momento de transformación en su matriz económica. Nos atrevemos a decir que el norte se está poniendo de moda y estamos muy orgullosos de eso”.
Parte de este crecimiento está ligado a propuestas que convierten el paisaje en vivencia. En Los Bolillos, el “Camino a las Estrellas” reunió naturaleza, geología e historia bajo uno de los cielos más limpios del país. Ulises Herrera, presidente de la Comisión de Fomento de Varvarco, destacó: “Es realmente muy importante para nosotros poder reunir el paisaje, la geología y la historia de este lugar. La cantidad de inscriptos superó nuestras expectativas. Hoy el 80% de los que participan están consumiendo y generando un ingreso en la localidad”. Testimonios de visitantes refuerzan la percepción: “No conocíamos el norte y estamos maravillados no solo con sus paisajes sino con su historia e identidad”. El norte ya no es un descubrimiento aislado, es una recomendación que se multiplica.
El movimiento turístico no es solo espontáneo. Está acompañado por políticas activas que impulsan tanto la oferta como la demanda. Programas como Viajá Neuquén promueven el turismo interno, mientras que la iniciativa Disfrutá Neuquén con beneficios BPN dinamiza el consumo en alojamientos, gastronomía y servicios turísticos. El resultado es más reservas y un derrame económico que comienza a distribuirse en localidades que históricamente estaban fuera de los grandes circuitos.
Nada de esto ocurre en el vacío. El crecimiento del Alto Neuquén está respaldado por inversión pública en infraestructura y conectividad. La Provincia avanza con la pavimentación de la Ruta Provincial 43 en el tramo Las Ovejas–Varvarco (18,13 km), la ejecución de la ruta entre Andacollo y Huinganco, y mejoras en las rutas provinciales 26 y 21. Recientemente, se concretaron obras estratégicas como el puente de Caepe Malal y el mejoramiento de la Ruta Provincial 53 en Coyuco-Cochico. Además, hay nuevas pavimentaciones y obras básicas en estudio y proyecto en varias rutas provinciales de la región, incluyendo la 38, 57, 6 y el Paso Pichachén. A la par, se realiza una fuerte inversión en la gestión integral del agua a través de obras e infraestructura hídrica.
La conectividad no es solo asfalto, es integración territorial, reducción de distancias e inversión en obras que permiten que un destino que antes parecía lejano hoy esté al alcance y con la infraestructura necesaria para que los prestadores turísticos avancen en nuevas inversiones.
Volcanes, ríos de deshielo, formaciones geológicas únicas y pueblos con una identidad marcada: el Alto Neuquén conjuga paisaje y relato, infraestructura y comunidad. El Alto Neuquén dejó de ser promesa. Se convirtió en destino.
