La megaobra de la Gran Avenida, que convertirá la ex Ruta Nacional 22 en un corredor urbano de diez carriles, avanza a ritmo vertiginoso con un despliegue de maquinaria inédito. La Municipalidad de Neuquén no solo busca ordenar el tránsito y fortalecer la infraestructura pluvial, sino que implementa una estrategia de reciclaje total de los más de 22.000 metros cúbicos de material removido, redibujando el futuro de la ciudad.
La transformación de la ex Ruta Nacional 22 en la futura Gran Avenida ya no es una promesa, sino un movimiento constante de máquinas, camiones y trabajadores que, día y noche, están redibujando el corredor más importante de la ciudad. A un ritmo acelerado y con un despliegue operativo nunca antes visto en la historia de la obra pública local, la Municipalidad de Neuquén avanza con esta megaobra que no solo ordenará el tránsito, sino que también fortalecerá la infraestructura pluvial y la seguridad vial para miles de neuquinos.
Cuando esté terminada, la antigua traza de la Ruta 22 se convertirá en un corredor urbano a nivel con diez carriles de circulación, un boulevard central y nuevas infraestructuras que acompañarán el crecimiento de la ciudad.
El cronograma de trabajo viene cumpliéndose tal cual lo planificado. Actualmente, se trabaja en el sector Chubut-Gatica, y se prevé que para el 14 de marzo ya quede completamente intervenido el Sector 4 de la obra (Linares-Gatica), abarcando una extensión de 2,2 kilómetros. En ese momento, a los actuales cruces habilitados (Gatica, Chaneton, Don Bosco, Av. Olascoaga y Chubut), se sumarán los cruces de calle Bahía Blanca y Linares. Las colectoras, en tanto, permanecerán abiertas con al menos dos carriles de circulación, garantizando la conectividad cotidiana.
Avance estructural y planificación subterránea
La obra ha alcanzado un punto clave: en el tramo Olascoaga–Chubut se llegó al nivel cero del retiro del terraplén, el paso previo para comenzar a construir la nueva base estructural de la avenida. “Ya estamos en condiciones de empezar con la subbase y la subrasante, es decir, con el material tratado que conformará la base de toda la nueva avenida”, detalló Alejandro Nicola, secretario de Infraestructura y Planeamiento Urbano.
Al mismo tiempo, se planifica la vasta infraestructura que quedará enterrada bajo los diez carriles: redes eléctricas, ductos y sistemas pluviales. El boulevard central concentrará gran parte de esa infraestructura junto a un nuevo espacio verde, mientras que en los carriles extremos –donde se ubicarán los estacionamientos– comenzarán en los próximos días los zanjeos para la colocación de las cañerías pluviales.
“En otros sectores, como por ejemplo en el tramo Don Bosco-Gatica, se avanzan con trabajos intermedios, que incluyen tareas de fresado, demolición y desmontaje del material existente”, explicó Nicola.
Cifras de una obra gigante y compromiso ambiental
El movimiento de suelo generado en poco más de tres semanas de trabajo da una clara idea de la escala del proyecto. Hasta el momento se retiraron 22.264 metros cúbicos de material, un volumen equivalente a 37 galpones de 10 por 20 metros. Se realizaron más de 1.360 viajes de camiones volcadores Tatu, gigantes de 23 metros cúbicos de capacidad. Además, se fresaron 20.909 metros cuadrados de pavimento, el equivalente a tres canchas de fútbol, y se extrajeron 10.500 metros cúbicos de suelo, suficientes para llenar cuatro piletas olímpicas.
Un aspecto destacable es que nada se desperdicia. Todo el material retirado se recicla: el RAP (material de pavimento asfáltico reciclado) se utiliza para bacheo en frío, los escombros se destinan a rellenar cárcavas para futuros lotes con servicios, y el equipamiento urbano se reutiliza en distintos sectores de la ciudad. Hasta el momento, se extrajeron 320 hojas de guardrail, 120 columnas de iluminación, 120 artefactos LED, 7 cruces semafóricos completos y 60 carteles viales. Además, se removieron 55 árboles de gran porte, ya reubicados en un nuevo espacio verde, y 40 plantas ornamentales trasladadas al vivero municipal.
Operativo ininterrumpido y coordinación constante
Más de 35 máquinas trabajan en simultáneo, incluyendo topadoras, retroexcavadoras, fresadoras, grúas y camiones de gran porte. Las tareas se realizan de lunes a lunes, mañana, tarde y noche, priorizando el horario nocturno para el movimiento de camiones. Se mantiene una coordinación permanente con frentistas y comerciantes para minimizar las molestias.
La ejecución de esta megaobra está a cargo de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) conformada por CN Sapag S.A. y R.J. Ingeniería S.A., que dispone del teléfono 299-4018885 para consultas y reclamos.
