La aerolínea de bandera cerró 2025 con un superávit operativo de USD 112,7 millones, marcando el segundo saldo positivo consecutivo tras 16 años de déficit. Por primera vez desde su reestatización en 2008, no requirió transferencias del Tesoro. A pesar del exitoso desempeño y la incorporación de 18 aviones, la Casa Rosada reaviva la intención de privatizarla en la Ley Bases 2, argumentando el temor a futuras pérdidas y la necesidad de liquidar activos para pagar deuda externa.
Aerolíneas Argentinas culminó el año 2025 con un superávit operativo de USD 112,7 millones, casi duplicando el resultado positivo obtenido en 2024. Este hito marca el segundo saldo positivo consecutivo tras 16 años de déficit, y por primera vez desde su reestatización en 2008, la empresa no requirió transferencias del Tesoro Nacional.
Con una facturación que superó los USD 2.200 millones, la aerolínea de bandera ha logrado un saneamiento de sus cuentas sin precedentes. Para 2026, el directorio ya informó al Palacio de Hacienda que no habrá pedidos de recursos estatales. Cabe recordar que entre 2008 y 2023, la firma registró un rojo operativo promedio de USD 400 millones anuales y demandó al Estado más de 8.000 millones de dólares.
El informe de gestión detalla que, en 2025, Aerolíneas Argentinas mantuvo la misma cantidad de horas de vuelo que el año anterior, alcanzando un factor de ocupación del 83% sobre un promedio de 300 vuelos diarios. En total, 12.781.016 pasajeros viajaron con la compañía. La confiabilidad de la operación se reflejó en un factor de cumplimiento del 99,4%, lo que se tradujo en un alto Índice de Promotores Neto (NPS) de 55 puntos.
En el plano financiero, la aerolínea disminuyó su deuda bancaria y financiera en un 41% –pasando de USD 341,9 a USD 207,4 millones entre diciembre de 2023 e igual mes de 2025–, como parte de una política sostenida de saneamiento. Como resultado de estas mejoras y recortes de costos, la empresa anunció la incorporación de 18 aviones a su flota, incluyendo modelos Airbus A330neo, Boeing 737 MAX 10, Boeing 737 MAX 9 y Boeing 737 MAX 8.
Fabián Lombardo, presidente y CEO de Aerolíneas Argentinas, expresó que “este resultado afianza la dirección que adoptamos durante los últimos dos años, en los que pusimos el foco en la reducción de costos y en la maximización de la rentabilidad”. Los recortes más notorios se implementaron en 2024, cuando se decidió cancelar rutas no rentables, reducir un 13% la nómina de empleados y eliminar 85 cargos jerárquicos.
A pesar de este auspicioso escenario, el Gobierno de Javier Milei aspira a incluir a la aerolínea en la lista de empresas a privatizar de la Ley Bases 2, tras haber quedado afuera de la primera versión por falta de apoyo legislativo. En los pasillos oficiales, se menciona que hay «varios interesados en comprarla y más ahora que es superavitaria». Los motivos del Ejecutivo para no mantenerla en manos estatales, pese a su buen funcionamiento, responden al “miedo de que asuma otro partido y vuelva a generar pérdidas”, erosionando las arcas estatales. Con un respaldo legislativo más sólido que en diciembre de 2023, el Gobierno espera ahora la luz verde para avanzar con su privatización.
La medida se enmarca en una política más amplia del presidente Javier Milei, quien confirmó que la deuda con organismos multilaterales se cancelará “con liquidación de activos del Estado”. Los vencimientos de este año en ese sentido suman unos USD 4.279 millones, a lo que se añaden USD 4.437 millones correspondientes a la deuda con el FMI. Esta política ya comenzó con la privatización de las represas del Comahue, que aseguró USD 700 millones previos al pago a bonistas en enero.
