El vertiginoso avance de la automatización está forzando a las principales corporaciones estadounidenses a replantear sus necesidades de personal, colocando la «labor cost margin» como la nueva métrica clave. La inversión masiva en IA redefine los perfiles laborales, exige nuevas habilidades técnicas y amenaza los puestos rutinarios, transformando la estructura interna de las empresas y el futuro del trabajo.
La métrica clave que está transformando las decisiones laborales en las grandes corporaciones de Estados Unidos ha dejado de ser el ingreso por empleado o la productividad. Hoy, la «labor cost margin» —la proporción entre salarios y el costo total de operación— se convirtió en el parámetro central para decidir cuántos trabajadores seguirán siendo necesarios en la era de la inteligencia artificial (IA).
Tim Walsh, presidente ejecutivo (CEO) de la consultora global KPMG U.S., explicó a la revista Fortune que el control del costo laboral, combinado con el aumento de la inversión en tecnología, está modificando de manera sostenida la estructura interna de las empresas y anticipa una reorganización de la fuerza laboral en los próximos años.
El auge de la automatización y la reorientación de la inversión
El avance de la inteligencia artificial genera una presión económica sin precedentes. Según la 2026 KPMG U.S. CEO Outlook Pulse Survey, casi el 80% de los CEOs estadounidenses ya destinan al menos el 5% de sus presupuestos de capital a la IA, y un 41% supera el 10%. Un 35% incrementa su inversión hasta un rango entre 11% y 20%, equiparando niveles que hace una década solo se veían en la transición masiva hacia la nube.
La encuesta de KPMG, que evaluó a 100 directores ejecutivos de compañías de gran porte, reveló que el 77% considera exagerada la expectativa reciente sobre la inteligencia artificial generativa. No obstante, la mayoría coincide en que el potencial disruptivo de la tecnología aún está subestimado y será evidente recién dentro de cinco a diez años.
Walsh sostiene que la transformación se refleja en la «mutación gradual —y a veces súbita— del trabajo», con un «aumento de la capacidad de producción con menos incremento proporcional de plantilla».
Nuevos perfiles y la amenaza a tareas repetitivas
Un dato revelador del informe es que el 55% de los CEOs espera aumentar contrataciones el año próximo debido a la adopción de IA. Sin embargo, la composición de ese crecimiento cambia significativamente. La búsqueda de nuevos empleados ahora se orienta a perfiles tecnológicos y de gestión de flujos complejos. KPMG U.S. está incorporando «tecnólogos como nunca antes» y a quienes llaman «orquestadores de procesos», responsables de que cada flujo esté completo, preciso y entregue los resultados adecuados. Los nuevos cargos incluyen especialistas en adopción de agentes de IA, ingenieros en orquestación de agentes y gestores operativos de IA.
La consecuencia directa es que las tareas altamente repetitivas en oficinas «están bajo amenaza directa». No obstante, para la mayoría de los profesionales del conocimiento, la automatización no implica un reemplazo directo. Walsh aclara: «El trabajo de este tipo no es solo una cosa. Implica construir relaciones, desarrollar negocios y tomar decisiones; no todo eso se puede automatizar».
Incertidumbre en la adaptación y el liderazgo del futuro
El informe expone una paradoja: dos tercios de los CEOs encuestados todavía no reescribieron descripciones de cargos ni trayectorias profesionales para adaptarlas a la IA, a pesar de la escala de inversión en marcha. Un 31% de los ejecutivos manifestó su inquietud por la posible pérdida de oportunidades para que los empleados jóvenes desarrollen criterio y experiencia directa, lo que amenaza la formación de futuros líderes capaces de resolver problemas autónomamente.
La presión competitiva y el dilema de mantener el ritmo son constantes. El «labor cost margin» resume el reemplazo de trabajo humano por tecnología, la ampliación de la capacidad sin aumentar proporcionalmente el personal y los incrementos de productividad exigidos a la alta dirección. «Es estresante no invertir, no poder seguir el ritmo», reconoció Walsh, advirtiendo que «si te quedas atrás, corres el riesgo de perder cuota de mercado».
El 60% de los CEOs consultados identificó el ritmo de innovación en inteligencia artificial y la gestión de riesgos como el principal factor que definirá el éxito de sus organizaciones en los próximos tres años, por encima de variables como aranceles o cuestiones geopolíticas. Los líderes empresariales están calculando meticulosamente «cuántos trabajadores necesitan realmente, y la cifra final cada vez se aleja más de la tradicional».
