Fate S.A.I.C.I. anunció este miércoles el cierre definitivo de su planta en Virreyes, partido de San Fernando, con efecto inmediato, y la desvinculación de 920 trabajadores, informó la compañía. La firma confirmó que no se trata de un concurso preventivo ni de una reestructuración: es un cierre total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley.
La planta de Virreyes, la mayor del país en su rubro, contaba con una capacidad productiva superior a los cinco millones de neumáticos anuales. En su comunicado, la empresa atribuyó la decisión a una “erosión sistemática de la competitividad” que acumuló factores críticos durante los últimos meses y años.
Entre las causas detalladas, Fate señaló tres ejes centrales:
- Saturación del mercado por importaciones de bajo costo, especialmente desde China: a mediados de 2025 se registró un récord de 860.000 cubiertas importadas en un solo mes, lo que obligó a la firma a rebajar precios y erosionó márgenes.
- Problemas macroeconómicos y regulatorios: una combinación de sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias y falta de incentivos a la exportación dejó a la empresa en desventaja frente a competidores regionales y globales.
- Costos laborales y productividad: la dirección mencionó el impacto de altos costos laborales, baja productividad y una relación gremial afectada, que encarecieron la producción local respecto de las importaciones.
La compañía, controlada por la familia Madanes Quintanilla, defendió su trayectoria: “A lo largo de más de ocho décadas FATE construyó un liderazgo industrial”, recordando su aporte como primer proveedor de neumáticos radiales a la industria automotriz local y su trayectoria exportadora hacia Europa, Estados Unidos y América Latina. Sin embargo, el comunicado subrayó que la situación actual obligó a adoptar la decisión de cerrar “encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente”.
Fuentes cercanas a la empresa sostuvieron que la intención es liquidar activos y abonar lo correspondiente a empleados, proveedores y acreedores, y que no hay planes de mantener la producción en otra modalidad. Tras el cierre, el empresario Javier Madanes Quintanilla concentrará sus esfuerzos en otros negocios del grupo, en particular en Aluar, la productora de aluminio.
El anuncio provocará un impacto inmediato en la planta de trabajadores y en la cadena de proveedores locales. El cierre de Fate deja en evidencia los efectos de la apertura comercial y las tensiones macroeconómicas sobre la industria manufacturera argentina, y plantea interrogantes sobre la urgencia de medidas de protección industrial, incentivos a la producción local y políticas de empleo para mitigar el efecto social de la pérdida de capacidades productivas históricas.
