Fuerte cruce de Donald Trump con la OTAN: acusa a aliados de «cobardes» por Ormuz

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha protagonizado un nuevo y explosivo arrebato contra los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), calificándolos de «cobardes» por su supuesta renuencia a escoltar buques petroleros a través del estratégico Estrecho de Ormuz. Este vital corredor energético global, que limita con Irán, se ha convertido en el epicentro de una disputa que evidencia las profundas fisuras dentro de la alianza. La contundente postura de Trump, expresada en su plataforma Truth Social, vuelve a cuestionar el papel de la OTAN y subraya las tensiones geopolíticas en una región ya volátil.

«¡Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel!», sentenció Trump en su publicación, citada por Xinhua y la Agencia Noticias Argentinas. El mandatario reprochó a los aliados que, a pesar de las quejas por los altos precios del petróleo, se niegan a colaborar en una «simple maniobra militar» para asegurar el paso por Ormuz, la cual, según él, implicaría «muy poco peligro para ellos». Las declaraciones del presidente no solo reafirman su postura aislacionista, sino que también intensifican la presión sobre sus socios, a quienes ya había criticado por no asumir una mayor carga económica en la defensa colectiva.

La embestida de Trump llega después de que, según sus propias palabras, su solicitud de escolta hubiera sido rechazada por la mayoría de los miembros de la OTAN y otros aliados clave. «Estoy decepcionado con la decisión de la OTAN», admitió el martes, aunque simultáneamente afirmó que Estados Unidos «no necesita la ayuda de nadie». En un post anterior, incluso amplió esta postura al decir: «Ya no ‘necesitamos’ ni deseamos la ayuda de los países de la OTAN; ¡nunca la hemos necesitado! Lo mismo ocurre con Japón, Australia o Corea del Sur». La Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, respondió desde Bruselas que «Europa no tiene ningún interés en una guerra sin fin», y que «esta no es la guerra de Europa, pero los intereses de Europa están directamente en juego».

Esta escalada verbal no hace más que aumentar la incertidumbre en un escenario global ya marcado por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, donde el control del Estrecho de Ormuz es un factor estratégico de primer orden. La postura inflexible de Trump y la reticencia de los aliados a involucrarse militarmente en la zona, especialmente en el escoltaje de buques petroleros, dibujan un panorama de mayor tensión diplomática y posibles repercusiones en los mercados energéticos mundiales. La advertencia del presidente estadounidense de que «lo recordaremos» sugiere que esta confrontación tendrá secuelas en la ya compleja relación transatlántica.

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