El INDEC informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) replicó la cifra de enero y acumuló un 33,1% en los últimos doce meses. La persistencia de la dinámica inflacionaria, impulsada por tarifas y alimentos, genera interrogantes sobre la meta presidencial de «inflación cero» para el segundo semestre y reaviva el debate por la metodología de cálculo.
La inflación de febrero alcanzó el 2,9%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), replicando la misma cifra registrada en enero. En los últimos doce meses, la suba acumulada fue del 33,1%, mientras que en el primer bimestre de 2026 sumó un 5,9 por ciento. A pesar de estos números, el presidente Javier Milei prevé que el índice comenzará a descender después de marzo, con el objetivo de llegar a un valor cercano a cero entre julio y agosto.

Los datos del INDEC revelan que ya son diez meses consecutivos sin registrar una desaceleración mensual en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que viene aumentando de manera sostenida desde el 1,5% de mayo de 2025. Además, la variación interanual del IPC aumentó por cuarto mes seguido.
Principales aumentos y debate metodológico
La mayor suba mensual en febrero correspondió a Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un 6,8%, impulsada por incrementos en tarifas de servicios públicos y cambios en los criterios para otorgar subsidios. Alimentos y bebidas no alcohólicas ocupó el segundo lugar, con una variación de 3,3 por ciento, debido principalmente al alza en carnes y sus derivados. Las divisiones que menos variaron fueron Bebidas alcohólicas y tabaco (0,6%) y Prendas de vestir y calzado (0%). Por categorías, los Precios Regulados encabezaron los aumentos con 4,3%, seguidos por el IPC núcleo con 3,1%, mientras que los productos Estacionales registraron una baja de 1,3%.
El dato del INDEC era esperado por el mercado y el Gobierno para marcar el tono de las discusiones sobre precios y salarios. Las proyecciones de consultoras privadas habían anticipado el resultado, ubicando el indicador entre 2,8% y 3%.
Detrás del IPC nacional, persisten los cuestionamientos sobre la metodología de cálculo, dada la decisión del Gobierno de no cambiar la fórmula de inflación a principios de año. Esta modificación implicaba actualizar la canasta de consumos de 2004 por la de 2017/2018, lo que daría mayor peso a los servicios en un contexto de cambio en el esquema de subsidios. El Gobierno justificó la postergación afirmando que la modificación se implementará cuando se consolide la desaceleración de precios, proyectada para julio o agosto.
Pronósticos futuros y factores de presión
Las expectativas del mercado, reflejadas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, muestran que los analistas han ajustado al alza sus proyecciones para los próximos meses. Si bien la proyección para febrero fue de 2,7% (cercana a la oficial), los pronósticos para marzo también subieron, esperando ahora una inflación del 2,5%. Las estimaciones privadas, sin embargo, calculan que en junio el IPC será de 1,7% y en agosto de 1,5%, cifras que aún se alejan de la meta presidencial de «inflación cero». Para todo 2026, el consenso de consultoras prevé una inflación del 26,1 por ciento.
Consultoras como Equilibra y Analytica ya registran aumentos en la primera semana de marzo, especialmente en regulados como transporte y energía, y en alimentos como pescados y carnes. La novedad de la semana es el impacto que el conflicto en Medio Oriente pueda tener en el precio del petróleo y, consecuentemente, en el valor de los combustibles y el resto de la economía, agregando una nueva variable de presión inflacionaria.
