La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán ha impulsado el valor del barril de Brent por encima de los 100 dólares, acumulando un alza del 30% en el año. Este escenario, que también impacta en el precio de los granos, agrava el panorama inflacionario local y amenaza con revertir la tendencia bajista de las tasas en pesos, aunque podría beneficiar el ingreso de divisas por exportaciones.
El conflicto en Medio Oriente ha desatado una ola de incertidumbre en los mercados globales, con un impacto directo en la economía argentina. El valor del barril de Brent, la cotización internacional de referencia, se ha disparado por encima de los 100 dólares, registrando un aumento del 30% en lo que va del año y alcanzando su precio más alto en ocho años. Esta situación también ha provocado una fuerte suba en los precios de commodities agrícolas como la soja (por encima de USD 440) y el trigo (USD 227 por tonelada).
El movimiento en los mercados globales es interpretado por los inversores como una apuesta a una guerra de larga duración, lo que genera una inminente presión inflacionaria a nivel mundial y, particularmente, en Argentina.
Doble impacto en Argentina: entre el alivio exportador y la presión inflacionaria
Para Argentina, el escenario presenta una dualidad. Si bien el país es un exportador neto de crudo (860.000 barriles diarios, exportando cerca de 300.000) y granos, el aumento de los precios internacionales significa un mayor ingreso de divisas y mejora la rentabilidad de las petroleras y el sector agropecuario. Proyecciones iniciales estimaban un aumento de las exportaciones de energía de US$11.000 millones a US$14.000 millones este año, con la posibilidad de un ingreso adicional de entre US$3.200 y US$4.000 millones si el barril se anualiza en US$90.
Sin embargo, el impacto negativo podría ser significativo en el frente interno. Los mayores costos internacionales presionarán al alza el valor en surtidor de la nafta y el gasoil, lo que se sumará a la inflación generalizada, ya que «todo lo que importe la Argentina con sus fronteras bien abiertas, será más caro». Además, la escalada bélica aleja la posibilidad de ingresar a los mercados internacionales de capitales para financiar los vencimientos de la deuda, y el riesgo país podría aumentar.
Reacciones del mercado y consultoras:
Consultoras locales como Aldazabal & Cía advierten que “los mercados quedaron a merced de la incertidumbre generada por la guerra de Irán por su impacto sobre la oferta global de petróleo, en la inflación y en el crecimiento de las economías mundiales”.
EconViews señaló que el escenario favorable que tenía Argentina, impulsado por la llegada de capitales del exterior, «cambió». La «escalada bélica, al menos por ahora, pone en pausa ese viento de cola». Los mercados ya mostraban nerviosismo por la incertidumbre sobre la inteligencia artificial y el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, y el conflicto bélico «terminó de cambiar el humor», con subas en el petróleo, aumento de tasas en Estados Unidos y fortalecimiento del dólar.
La consultora 1816 coincide en los problemas del «viento de frente» que soportan las economías. Destacan la importancia de que Argentina consiga emitir Bonares a 2028 para financiar vencimientos, y advierten que la calma cambiaria actual «depende en buena medida del flujo de dólares financieros», el cual podría «secarse por el ruido global», volviendo el equilibrio «mucho más frágil».
GNL y las oportunidades en medio de la crisis:
La situación en Medio Oriente también ha tenido un impacto en el mercado de Gas Natural Licuado (GNL). Los precios se dispararon un 45% luego de que QatarEnergy anunciara la suspensión de su producción tras ataques militares. La oferta qatarí representa el 19% del mercado global de GNL. Hacia 2031, Qatar y Estados Unidos concentrarán el 80% de la oferta mundial, lo que abre una ventana de oportunidad para Argentina, ya que países de Europa y Asia buscan diversificar proveedores.
La noruega Golar, propietaria de los buques de licuefacción que Argentina alquilará para exportar GNL, señaló que “la demanda mundial de GNL seguirá expandiéndose estructuralmente más allá de 2030, impulsada por Asia”.
A pesar de que el Banco Central ha logrado continuar con su política de compra de reservas, el informe de la consultora F2. advierte que la escalada en las cotizaciones de la energía podría aumentar las posibilidades de tasas altas por más tiempo en Estados Unidos, impactando negativamente en los flujos hacia emergentes. Para Argentina, esto sería una «muy mala noticia». Las tasas de interés en pesos podrían cambiar su tendencia bajista, y el dólar es la clave en este nuevo panorama de incertidumbre.
